CARRERA DE COMBATE EL EMPECINADO

 

Los obstáculos, esos maravillosos desafíos que intentan frenarte en tu lucha por llegar a meta pero que juegan contigo de manera vil para que disfrutes y sufras a partes iguales. Cada pocos metros te topas con uno, cada cual mejor y te ríes o a veces lloras pero sabes que en el fondo estás disfrutando, estás recorriendo 7 kilómetros de entusiasmo mientras paras para superar las diversas barreras puestas estratégicamente en ese campo de batalla que es ‘El Empecinado’.

La base militar de Santovenia de Pisuerga se convirtió en el escenario perfecto para albergar uno de los mejores eventos a los que he ido. No es una carrera común y de vez en cuando se agradece cambiar el hábito y saltar a la pista huyendo de la zona de confort que es correr por asfalto. Una vez que consigues zafarte del primer obstáculo el resto va rodado, o no. Maldices tu suerte por haber caído a una zanja con barro y agua hasta las rodillas, que alguien te haya impulsado amablemente hacia arriba para salir de allí, no sin antes tocar disimuladamente tus posaderas y que tras dar dos pasos notes como tus playeros mojados pesan más que las mancuernas del gimnasio. Pero no hay problema, hay que continuar y demostrar la pasta de la que una está hecha.

 

A continuación, dentro de lo complejo se encontraba lo sencillo. Pruebas más bien fáciles: saltar unas ruedas, escalar una pared -donde de nuevo te vuelven a impulsar de tu retaguardia- mantener el equilibrio en sacos mientras te fríen a manguerazos, saltar una barrera de fuego, arrastrase por debajo de tanques… y entre todas ellas estaba EL OBSTÁCULO. Maldito obstáculo, cuando pasan días y te sigues acordando de él significa que fue lo peor de la carrera: coger una camilla llena de sacos con arena (junto a una compañera), te deja los hombros destrozados cuando tienes una pésima fuerza.

Sin duda, lo más divertido fue deslizarse por el barro, como si de un tobogán se tratara, descender desde lo alto hasta terminar tocando el barro hasta con la cara. Total más sucia ya no podía estar. De esta forma, te das cuenta de lo buena que ha sido la carrera, cuando llegas a casa y no sabes si meter toda tu ropa en la lavadora, con calzado incluido, o directamente meterte tú en la ducha vestida y así lavar todo a la vez. O por qué no, tirarlo a la basura…

Fueron los 7km que he corrido más entretenidos de una carrera, el tiempo daba igual, solo bastaba con disfrutar. Ya la tengo apuntada en el calendario para el año que viene.

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8 comentarios

  1. Bueno, bueno, bueno!!!! Qué nevidia (sana) me das!!!! Me parece divertidísima!! El próximo año avisa que me apunto!! Ya lo voy a ir comentando en mi círculo runner vallisoletano porque me parece genial. Bss!!!

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  2. qué chulada! es tipo a la Spartan Race no??

    Qué tal vas de la lesión? yo he vuelto a recaer, pero por suerte parece que mi recuperación está siendo más rapidita..

    un besazo maría!

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